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WEB DEL Lic. RIGOBERTO A. BECERRA D. (MAF)

Maracaibo, Venezuela. Ultima actualización 24-10-03

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reflex

EL COMPORTAMIENTO TIPO FICHERA.

Por Lic. Rigoberto A. Becerra D. (MAF)


Cuantas veces Ud. en su vida familiar u organizacional (profesional o no) ha puesto en práctica el comportamiento que yo he venido llamando "comportamiento tipo fichera", por la similitud con esas personas que en su lugar de trabajo (generalmente Nighclubs, Bares, prostíbulos, etc.) son denominadas así y que precisamente su trabajo (y de ello depende su remuneración) consiste en hacer que el cliente consuma o gaste la mayor cantidad de dinero posible, por lo cual cada vez que el cliente solicita tal o cual bebida (o comida) para él y para quien lo está atendiendo, o sea "la fichera", a esta última se le entrega una ficha (de ahí el nombre de fichera) entonces ella las va guardando y acumulando porque sobre la base de la cantidad que acumule se le pagará la comisión por ese cliente y así sucesivamente. Entonces es aquí precisamente donde tal persona llamada fichera pone en práctica su comportamiento y que no es otro que el de comportarse con su cliente de una manera exageradamente atenta, donde para ella ese cliente es casi un Dios, bailando con él si se lo solicita, riéndose de sus chistes por muy malos que sean, halagándole hasta el extremo y con la atención que hasta un rey envidiaría, diciéndole que es el hombre más hermoso de la tierra (por más que el cliente sea como el jorobado de Nostradamus o Boris Karlof), todo con la finalidad de que el cliente gaste más y más. Este comportamiento lo continúa mientras el cliente esté dispuesto a seguir gastando (incluso la bebida que ella consume generalmente es agua o una bebida inofensiva, pero que simula ser champaña o perfecto amor, y así se le cobra al cliente) en esa ocasión o cualquiera otra, sin poner reparos o escatimar gastos.

Pero no suceda realmente (o Ud. lo simule) que ya no tiene más dinero para seguir consumiendo o gastando. Hasta ahí llegan las atenciones; hasta ahí llegan las risas por sus chistes; hasta ahí llega su hermosura y; hasta ahí llega por supuesto el baile e incluso el acompañamiento, ya que lo dejan solo, para ellas enfocar su atención a un nuevo cliente que retoma las características que usted tenía antes de ese cliente. O sea, el comportamiento da un giro de 180 grados y usted se queda mirando pa'san quintín, sin comprender la mayor parte de las veces (debido a no estar acostumbrado o por el alcohol consumido) tal comportamiento, llevándolo algunas veces a manifestar por su parte un comportamiento físico y emocional no adecuado que muchas veces ocasiona conflictos. Otras veces, al ser esperado, tal comportamiento se acepta como normal y entonces no tiene repercusiones ni físicas ni emocionales.

Entonces, de acuerdo con lo anterior y retomando la pregunta al inicio de este artículo. ¿Está Ud. libre de pecado?, ¿No ha puesto en práctica este comportamiento con su médico, con su profesor, con su jefe en la Empresa, con el dueño del abasto donde le fían, con el banquero que le concedió un crédito, con su vecino cuando le solicita la cortadora de la grama, etc.?.

Posiblemente si dice que sí está libre de pecado, quizás no está siendo sincero pues la mayor parte de las personas, aunque sea alguna vez en su vida, lo han hecho. Yo también lo he hecho, aunque en la actualidad trato (y lo he conseguido) de evitarlo y no hacerlo más, por lo feo e inadecuado de tal comportamiento. Por ejemplo, una señora quien, al hablarle de este tema, me aseguró que ella nunca lo había puesto en práctica, tuvo que confesar después, al ahondar más en el asunto, que realmente si se había comportado de esta manera con su médico cuando tuvo su primer hijo, ya que a este médico (quien en verdad la atendió muy bien, aunque eso lo hace con todas) poco le faltó para mandarlo a canonizar, ya que en una ocasión hasta la dijo que él era un santo, le llevó regalo para el día de su cumpleaños y para Navidad, pero todo durante el tiempo de gestación del niño y hasta meses después de su nacimiento. Después ni una llamada telefónica, ni un nuevo regalo, ni una tarjeta de Navidad, ni una visita, y ya el niño próximamente cumplirá 10 años. Me lo confesó avergonzada y juró no volverlo a hacer. !Ojalá!

Analicen este artículo y háganse un examen de conciencia para ver si Ud. alguna vez en su vida se ha comportado de esta manera, o es su habitual forma de comportarse. Este examen debe servir para tomar las acciones correctivas en beneficio de una mejor forma de relacionarse con sus semejantes.

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