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Maracaibo, Curriculum Autor Tips del autor Editorial

WEB DEL Lic. RIGOBERTO A. BECERRA D. (MAF)

Maracaibo, Venezuela. Ultima actualización 24-10-03

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    ALCANCES DE LA FUNCIÓN FINANCIERA

(Tomado del libro Teoría de la Administración Financiera de Ezra Solomón. Colección Cencias Económicas. Temas de Administración)

 

Por Lic. Rigoberto A. Becerra D.

 

¿Cómo debiera definirse el alcance de la función financiera para propósitos de su estudio a nivel académico? No existe una respuesta definitiva al interrogante, sino más bien toda una serie de enfoques posibles. Un enfoque obvio es definirla a través de lo que hace el ejecutivo financiero por excelencia en toda compañía, el tesorero. El problema en esta definición empírica radica en el hecho de que las responsabilidades de los tesoreros varian ampliamente de una organización a otra. Si bien es cierto que el tesorero lleva a cabo siempre funciones financieras de algún tipo, es también claro que importantes aspectos de administración financiera se manejan fuera de su órbita. De esta manera, en una organización las responsabilidades por decisiones financieras básicas pueden estar en manos de un comité del directorio, en otras en el presidente, en otras a nivel de vicepresidente, con o sin aditamento de “financiero” y aun en otras en el control. Frente a esta universidad de prácticas organizativas, la médula de las funciones financieras que normalmente rodean al tesorero responden a la característica de responsabilidades de rutina que se clasifican mejor como funciones administrativas incidentales a finanzas, que como administración financiera propiamente dicha. Estas funciones accesonas: los ingresos, desem­bolsos, protección y custodia de fondos y valores, la preparación de nóminas confidenciales de sueldos, la supervisión de operaciones inherentes a valores mobiliarios, la administración de bienes inmuebles e impuestos, la negociación y contratación de seguros, son ciertamente impor­tantes, pero rara vez implican decisiones financieras y existe comun acuerdo de que no merecen un tratamiento académico a nivel universitario.

        Tampoco es posible eludir las dificultades implicitas en este enfoque empírico mediante la definición de la administración financiera en términos de las decisiones observables de los “gerentes de finanzas”  en lugar de los tesoreros. El gerente financiero no es un ejecutivo fácil­mente identificable dentro de muchas organizaciones. ¡Existe tal diversidad en las prácticas de las organizaciones que las personas que toman las decisiones fundamentales de carácter financiero en una empresa sólo pueden ser localizadas luego de haberse definido la naturaleza y alcance de tales decisiones! En pocas palabras, la observación directa de la realidad sólo nos puede ayudar a seleccionar entre definiciones estructuradas a priori con respecto al contenido de decisiones financieras, pero de ninguna manera nos puede suministrar una respuesta in­dependiente al interrogante planteado (1)

 

 

Enfoques alternativos.

 

         Las definiciones a priori de la naturaleza y alcance de la función financiera caen dentro de tres categorías básicas. Una de ellas considera que finanzas se ocupa del dinero y dado que casi todas las transacciones económicas tienen algo que ver directa o indirectamente con el dinero, finanzas se ocupa de cuanto ocurre en la condución de un negocio. Muchos autores coinciden en que al definición es demasiado amplia como para ser de alguna utilidad.

        En el otro extremo está la definición relativamente estrecha de que finanzas se ocupa del problema de obtener y administrar los fondos empleados en la empresa. Este es el enfoque tradicional que dominó el campo académico de finanzas de la empresa. Como la definición de la palabra "finanzas”, dada por el diccionario, se concentra exclusivamente en la obtención de fondos, naturalmente ampliado a una discusión de instrumentos, instituciones y prácticas mediante los que pueden obtenerse los fondos, y de las relaciones legales y contables entre la compañía y las fuentes de fondos, incluyendo la redistribución de ingresos y activos entre tales flientes, en términos económicos, este enfoque de la administración financiera supone que la demanda de fondos y las decisiones de gastos, que dan lugar a tales demandas, se toman en alguna parte de la organización y le adscribe a la política financiera la mera tarea de determinar la mejor manera posible de conseguir los fondos de la combinación de fuentes existentes.

El tercer enfoque ve a la administración financiera como una parte del fenómeno administrativo total en lugar de como una especialidad de sfaff dedicada a operaciones de obtención de fondos. En este enfoque más amplio, el problema central de la politica financiera es el uso adecuado de fondos y el proceso esencial que implica es el de evaluar las ventajas de empleos potenciales frente a costos de fuentes alternativas, de modo de lograr los objetivos en materia financiera que se fije la empresa. Las propuestas de usos de fondos que se originan en los departamentos operativos se suponen todavía como dadas. Así también ocurre con las decisiones presentes y futuras de la tecnología, de los mercados de bienes, servicios y capitales. Dada esa información, la función de la administración financiera es evaluar y controlar decisiones para asignar o reasignar fondos a usos presentes o nuevos. De este modo, además de ocuparse de obtener fondos, la administración financiera se ocupa de producción, comercialización y otras funciones dentro de la empresa donde se toman decisiones con respecto a la adquisición o dis­posición de activos.

Este enfoque más amplio de la función financiera está ganando adeptos rápidamente en el pensamiento académico y profesional en. la materia y es el adoptado por el autor. Sin embargo, este punto de vista no es, por cierto, nuevo. En realidad, entre los mejores asertos de este punto de vista se destaca el expresado en 1925 en el primer número de la serie de trabajos para ejecutivos financieros de la American Mánagement Association Financial Executives Series). Dice así:

"La tarea del ejecutivo financiero exige que tenga en cuenta en sus puntos de vista el de los diversos ejecutivos operativos de cada división de la compañía, comprometiéndose a ver el problema, no sólo desde el punto de vista de la posibilidad de financiar el proyecto, sino de la posición de quien va a operarIo, que los considera desde el punto de vista de promover la eficiencia de las operaciones y producción. Analizar los aumentos y disminuciones en el gasto, estimar satisfactoriamente el incremento probable de las utilidades y sopesar las ventajas operativas vinculadas a la concreción del proyecto frente al costo de capital de su financiamiento, la posibilidad de obtener tal capital y los medios mediante los cuales habrá de lograrlo son alguno de los problemas del ejecutivo financiero. La eficiencia en las operaciones deberá promoverse, los fondos y el crédito deberán conservarse y, a fin de su concurrencia; se deberá encontrar el medio más feliz - que no siempre existe - entre los dos puntos de vista desde los que se enfoca la propuesta. Acceder por una parte, sin la debida consideración de los factores que constituyen sus propios problemas, puede crear una situación delicada y hasta el fracaso del proyecto; y vetarlo, por la otra, sin mostrar la intención de pretender encontrar una solución y sin la habilidad de demostrar razones lógicas y de paso con diplomacia y tacto, puede destruir el espíritu de cooperación que es siempre deseable en todo momento, atentar contra la iniciativa, contra el in­genio, y obstruir una coordinación eficiente de los numerosos departamentos de una empresa”.

 

Continúa exponiendo:

"La tarea fundamental de un ejecutivo financiero requiere la plena conciencia en todo momento de sus responsabilidades hacia los propietarios del negocio. Una adecuada consideración de esta responsabilidad primaria deberá insistir en que el capital invertido logre tanta rentabilidad razonable y que los fondos adicionales de inversión deberán contribuir a una expansión con idénticos resultados. A fin de cumplir con acierto estas obligaciones, aparecen funciones adicionales. Deberá establecer reputación crediticia satisfactoria con los bancos, las compañías de inversión y otros intermediarios financieros, debiendo examinar cuidadosamente los diversos métodos de financiación, teniendo presente que el crédito bancario está disponible solamente para operaciones corrientes, de corto plazo, y que las erogaciones de capital habrán de financiarse en última instancia mediante la emisión de acciones u obligaciones. Para aquel ejecutivo financiero, en cuya organización existe algun sistema de participación accionaria de empleados o clientes, se le presenta una responsabilidad adicional que consiste en promover y afirmar el entendimiento mutuo entre empleados, clientes y amigos que tienda a originar un número creciente de socios satisfechos. Ello se logra mediante la distribución de información comprensible y "confiable" y el mantenimiento de adecuadas relaciones con los accionistas. En tal caso nuestro ejecutivo es además responsable de la iniciación y mantenimiento de políticas de ventas de valores si la distribución se efectua a través de campafias dirigidas a empleados a través de vendedores de la compañía o a través de bancos de inversión" (2)

 

El punto de vista tradicional en flnanzas

 

Aunque la definición más amplia del alcance de la función financiera se lanzó durante la década de los veinte, se realizó poco para modificar el contenido de la disciplina en cuanto al enfoque académico que ésta implicaba (3). La corriente principal, en cuanto a la enseñanza y tratamiento riguroso del tema, siguió la pauta del enfoque más limitado y ahora considerado "definición tradicional" de la función financiera. Sólo en años recientes esta área desarrolló un contenido basado en la definición "moderna" o amplia. Es útil explorar las causas de la larga dominación del enfoque limitado y los factores subyacentes al renacimiento de la alternativa más amplia.

La administración financiera o finanzas de empresas como se la conoce más comúnmente, surgió como una rama independiente de la economía durante los primeros años de este siglo. Por ese entonces el énfasis principal en economía se centraba en las instituciones y los arreglos institucionales. El enfoque de la economía de la firma individual no estaba todavia desarrollada como campo de análisis por si. Dentro de este contexto general, el propósito de la finanzas de empresas era describir y documentar la compleja metamorfosis en los mercados de capitales, los instrumentos de análisis y las prácticas corrientes.

La corriente había ya ganado fuerza al comienzo de la década del veinte, cuando el trabajo académico en administración de empresas y por ende de finanzas creció en gran escala. Y ello fue reforzado por dos factores. Uno fue el notable crecimiento de la propiedad privada de acciones y el interés del público en las corporaciones que siguió a la Primera Guerra Mundial y la intrincada red de instituciones a través de las cuales las corporaciones obtenían fondos del público. La otra fue la publicación en 1920 del libro de ARTHUR S. DEWING, The Financial Policy of Corporatíons (La política financiera de las sociedades). Este libro consolidó la corriente impe­rante en el tratamiento de los problemas del área, proveyendo un texto a través del cual los profesores podrían estructurar sus cursos sobre la materia, y llegando a dominar por décadas el trabajo académico en este campo. (4)

El enfoque tradicional no siguió su camino exento de criticas. En rigor de verdad fue atacado durante su periodo de dominación. Pero lo criticado no fue la definición de la función financiera sobre la que sé basaba, sino aspectos de enfoque y énfasis. (5) Cuatro fueron los aspectos del enfoque tradicional más criticados.

El primero de ellos es que el enfoque tradicional trata todo el problema financiero desde el punto de vista del banquero de inversión o intermediario financiero en lugar de hacerlo desde la posición de quien decide dentro de la empresa. La critica va normalmente acompañada por la sugerencia de que por lo menos parte del contenido debiera enfocarse "desde adentro mirando hacia afuera, en vez de desde afuera mirando hacia adentro" (6).

El segundo es que el enfoque tradicional pone demasiado énfasis en el financiamiento de sociedades anónimas (corporaciones), y atiende demasiado poco a los problemas de empresas no organizadas bajo esa figura juridica.

El tercero es que el hilo de la exposición estaba estructurado en forma muy estrecha a fases importantes, pero poco frecuentes, en el ciclo de una sociedad anónima hipotética donde las relaciones financieras externas eran dominantes. El argumento de fondo es que sobreenfatiza en problemas tales como promoción de nuevas empresas, constituciones, fusiones, consolidaciones, recapitalizaciones y liquidaciones o reorganizaciones, y ello daba poco lugar al tratamiento de los problemas financieros de una empresa de crecimiento normal.

Finalmente, los criticos subrayan el énfasis exagerado del enfoque tradicional sobre los instrumentos de financiamiento a largo plazo y consecuentemente la escasa atención a los problemas de la administración del capital de trabajo.

Todas estas sugestiones, pero particularmente la última, trajeron como consecuencia un cambio continuo en cuanto a énfasis y tratamiento. Al mismo tiempo el uso creciente del método de "casos", como recurso pedagógico, produjo la reacción analítica que disminuyó el tratamiento fundamentalmente descriptivo de los trabajos académicos en el área. Pero aún a pesar de estas modificaciones porsiste la falta de satisfacción, en especial por la carencia de contenido analítico y el énfasis exagerado en los detalles descriptivos (7).

 

        El nuevo enfoque

 

El problema fundamental de la administración financiera como disciplina académica no es solamente relativo al tratamiento o énfasis. Tiene sus raíces en el hecho de que la materia ha continuado dirigiéndose a tópicos vinculados a la obtención de fondos Mientras la tarea de análisis se centre en el proceso de obtener fondos para financiar decisiones de inversión que ya se efectuaron en algún lugar de la estructura organizativa, no puede ni encara explícitamente problemas tales como: ¿Debiera una empresa asignar recursos a determinados fines? ¿Los rendimientos esperados están en consonancia con los estándares prefijados ¿Cómo habrán de fijarse tales estándares y cuál es el costo del capital para la empresa? ¿Cómo varia este costo con la combinación empleada de métodos de financiación?

Estos problemas son la verdadera médula y subyacen en el tratamiento de la administración financiera. Mas aun es necesario su análisis explícito antes de poder suministrar una alternativa convincente al enfoque tradicional de cómo procurar los fondos. A menos que se enfoque como parte del problema más general de la asimilación de capital, la pregunta de "¿cómo debiera una empresa procurarse los fondos necesarios?", invariablemente cae en la descripción familiar de instrumentos, prácticas, reglas, recetas y observaciones estructuradas en torno de títulos de capítulos que han variado poco en los últimos cincuenta años

Aún cuando fueron descuidados en la literatura tradicional, los tópicos de la administración financiera que he llamado centrales, han sido objeto de creciente atención, interés y controversia en los últimos años. Los problemas no son por sí mismo nuevos. Siempre las empresas debieron de alguna manera tomar decisiones con respecto a la asignación de fondos: cuánto invertir, qué activos adquirir y cuál debiera ser la composición de la financiación. Directa o indirectamente, quienes administran una empresa han tenido que seleccionar el volumen y estructura de los activos y pasivos y las tasas de cambio de estos elementos. Lo que es nuevo en cuanto a interés es el desarrollo sistemático y explícito para tomar tales decisiones, a la vez que el deseo de hacer un empleo positivo del proceso de asignación de capital como marco formal para el logro de objetivos a más largo plazo.

El interés por el desarrollo de enfoques sistemáticos al problema de la administración y planeamiento financiero fue estimulado por una serie de eventos ocurridos desde la Segunda Guerra Mundial. En los Estados Unidos, el rápido desarrollo económico, acompañado por cambios tecnológicos y de mercados, junto a presiones competitivas crecientes, crearon una situación que requería un sistemático y cuidadoso racionamiento de los fondos disponibles entre los usos alternativos. Los desarrollos en campos conexos, principalmente en la medición y proyección de información económica y en el control y predicción de los costos de operación, hizo progresivamente más accesible a la dirección la instalación de sistemas de racionamiento y presupuestación de capitales relacionados directamente con la información relevante. Al mismo tiempo, el desarrollo de técnicas descentralizadas, o en vías de descentralización, hizo necesario para la dirección que exista un mecanismo central que se ocupe de las decisiones de inversión y reinversión de capitales, a la vez que tales decisiones se basen en un sistema de análisis comprensible y de sólida contextura.

Los estudiosos y quienes en la práctica se enfrentaban a la tarea de establecer criterios para un sano empleo de fondos se encontraron que aún los problemas básicos estaban rodeados de cuestiones dificiles y en muchos casos aún no resueltas. ¿Cómo debiera medirse el costo de los fondos invertibles? ¿Cómo evaluar los proyectos de empleo de capitales? ¿Cómo las políticas financieras influyen el costo del capital? Aunque resulte sorprendente, estas preguntas han recibido escasa atención, ya sea en el campo de la administración financiera o en el cuerpo fundamental de la teoría económica.

El interés reciente por estos tópicos no se ha limitado a los Estados Unidos o a las empresas con fines de lucro. Las decisiones sobre inversiones en el sector público implican los mismos problemas de asignación y costo de capital (8). Aun las economías con planificación centralizada, que en un comienzo habían abolido la "rentabilidad" y el “interés” como invenciones del demonio capitalista, han comenzado a reintroducir estos conceptos en forma disfrazada como un medio de guiar en forma más eficiente la asignación de recursos entre empleos competitivos. En esta tarea también ellos debieron luchar con un tópico clave de la administración financiera: ¿cómo debieran medirse y emplearse los costos de capital para llegar a decisiones óptimas de inversión? (9).

El creciente interés en el problema de la asignación de fondos dio lugar a una vigorosa discusión de estos problemas en los últimos años, tanto en círculos profesionales como académicos. En el curso de las discusiones emergió un importante cuerpo de análisis que se volcó hacia los problemas de política financiera en la empresa. Aun cuando muchos aspectos siguen siendo debatidos, las ideas volcadas en la literatura, especialmente desde 1955, suministran la mayor parte de los elementos necesarios a una teoría de la administración financiera en la más amplia connotación del término.

 

Contenido del nuevo enfoque.

 

Si se redefinen los alcances de la administración financiera para. comprender decisiones sobre el empleo y la obtención de fondos, surge claramente que el contenido del área debiera referirse a cómo decidir si una empresa debe mantener, reducir o ampliar sus inversiones en todo tipo de activos que exigen fondos de la empresa. Ello, a su vez, requiere elaborar una base consistente para responder a estos tres interrogantes:

1.  ¿Qué activos debiera adquirir la empresa?

2.  ¿Qué volumen total de fondos debiera incorporar al giro de las actividades?

3. ¿Cómo debieran financiarse esos fondos?

Estas preguntas están íntimamente interrelacionadas El volumen total de financiación estará influenciado por el tipo de oportunidades de inversión disponibles, así como por las condiciones que afectan a las fuentes de donde provienen los fondos. En forma similar, el costo y la disponibilidad de los fondos depende en parte de la cantidad y cualidades de las propuestas de inversión para las que habrán de usarse. En otras palabras, las tres preguntas antes formuladas son realmente tres facetas de un único problema que en la práctica debe resolverse simultáneamente.

Alternativamente puede plantearse la cuestión como sigue:

1) ¿Qué dimensión debiera tener una empresa y a qué tasa debiera crecer?

2) ¿Bajo qué formas debiera mantener sus activos?

3) ¿Cuál debiera ser la composición de su pasivo?

 

Una respuesta racional a estos interrogantes tiene varios prerrequisitos:

El primero es el establecimiento de objetivos explícitos que guíen la gestión financiera. El más general que suele proponerse es la maximización del valor actual para los propietarios de la empresa, aunque ello se expresa frecuentemente como maximización de los beneficios a largo plazo. Aun cuando se trata del objetivo citado en forma mas corriente, requiere un cuidadoso análisis, ya que existe cierta confusión en cuanto al alcance operativo del objetivo con respecto a si es en sí deseable y a su vez sobre los conflictos potenciales entre él y otros objetivos y políticas que guian la gestión empresarial.

En segundo lugar, es necesario considerar el establecimiento de una base correcta y sistemática para orientar los fondos hacia y en la empresa, de modo de lograr los objetivos de largo plazo en materia financiera. Esto tiene dos componentes.

Uno es la estructura organizativa dentro de cuyo marco la información relevante y las alternativas de inversión y financiamiento deben reunirse. Del lado de las inversiones implica no solamente las propuestas de adquisición de planta y equipos, sino todas las propuestas que demanden fondos para operaciones corrientes o potenciales y que incluyen activos fijos y corrientes. El empleo de un presupuesto central de capitales, como estructura formal dentro de la cual se tornen y expresen las decisiones, no es todavia el instrumento corriente en la práctica, pero está creciendo su importancia en relación al método alternativo de decidir ítem por ítem; decisiones tomadas en lugares y épocas distintas dentro de la organización. La aplicación, la asignación central de fondos a activos corrientes, tales como inventarios y cuentas a cobrar, y a programas de investigación y desarrollo es todavía relativamente rara. Sin embargo; a los efectos de una discusión académica, la administración financiera debe ocuparse de todos los usos de fondos, independientemente de la forma que tomen.

El segundo de los elementos es un cuerpo analítico que provea los criterios y objetivos operativos que permiten lograr los objetivos más generales a aquellos establecidos anteriormente.

Uno de tales criterios es el estándar básico de performance (desempeño) financiera que debe establecerse. como punto de referencia para evaluar las alternativas de fondos.         ¿Cómo debería una empresa establecer tal estándar en un mundo en que los fondos pueden obtenerse de muy diversas maneras, desde la emisión de obligaciones, en un extremo, basta la retención de utilidades en el otro? ¿Cuál es el estándar de performance correcto para proyectos cuyos rendimientos están sujetos a diferentes grados de incertidumbre? El problema de hallar una respuesta cuantificable que sea consistente en todos los casos con el objetivo de maximizar el valor actual es uno de los tópicos centrales del análisis financiero moderno donde este se ocupa, además, del problema complementario de medir en forma correcta y comprensible el valor potencial de las alternativas de usos de capital de modo tal que la comparación con estándares preestablecidos pueda realizarse.

El tercer requisito es el establecimiento de un enfoque adecuado al problema de seleccionar la combinación óptima de las diversas fuentes de financiamiento disponibles para la empresa moderna. Este enfoque debe considerar el costo de las diferentes fuentes de fondos, el efecto sobre el resto de las fuentes al utilizar unas y los cambios que puedan pronosticarse en tales costos y sus interrelaciones.

        El análisis precedente del contenido de la administración financiera le asigna un alcance mucho más amplio que el tratamiento tradicional del problema. Pero ello no significa que la función financiera se ocupa de todos los aspectos de las operaciones de la empresa. Una gran cantidad de decisiones dentro de la organización no implican cambios en el uso de fondos y en consecuencia no pertenecen al campo financiero aunque pueden tener importantes consecuencias en materia de rentabilidad de la firma. Es conveniente denominarlas decisiones "técnicas" o no financieras. Algunos ejemplos de decisiones técnicas son las de precios; o los cambios en estrategias de comercialización o publicidad que no implican un cambio en el presupuesto anual para tales erogaciones; decisiones sobre procesos productivos no acompañadas por un incremento de los inventarios totales o los equipos empleados; decisiones en materia de relaciones organizativas, administrativas y con los empleados de la empresa. Muchas de ellas afectan la cuantía y la disponibilidad de los flujos futuros de fondos, pero no implican en realidad un cambio en el volumen de la inversión.

Podría también preguntarse qué diferencia existe entre la definición sugerida de planeamiento financiero y el concepto de planeamiento de utilidades que ha recibido tanta atención en la reciente literatura sobre administración. Las dos áreas son similares en algunos aspectos. Más aún, se ha sugerido que el planeamiento de utilidades es una de las partes componentes del planeamiento financiero en su más amplio sentido.(10) La distinción entre los dos se refiere fundamentalmente al nivel en que aparecen. El planeamiento de utilidades se lleva a cabo a un nivel divisional o de planta y se refiere fundamentalmente a operaciones usuales. El planeamiento financiero es parte de la dirección superior. Se ocupa no tanto de los detalles operativos sino de las relaciones entre los mercados de capitales, por una parte, y el uso de fondos dentro de la empresa, por la otra. En rigor de verdad, la función financiera en su más amplio sentido es servir como punto de contacto entre los usos de fondos dentro de la empresa. y las respectivas fuentes. El planeamiento de utilidades se ocupa de las decisiones que afectan la rentabilidad de la firma, independientemente de requerir o no un incremento o disminución en el uso de fondos. La admínistración financiera, tal como la hemos definido, participa en forma directa sólo cuando el volumen de los activos y consecuentemente el uso de fondos aumenta o disminuye.

 

        Relaciones con otras disciplinas.

 

        Buena parte de los desarrollos asociados al nuevo enfoque de la administración financiera han sido ya incorporados a los textos académicos sobre el tema Es posible que los próximos años muestren tendencia creciente en cuanto a la adopción de ellos como base de los programas en administración. Si esto ocurre, la ya cambiante estructura de la tarea académica en finanzas habrá de acelerar su transformación en varias direcciones.

        El uso óptimo de recursos  (óptimo con respecto a la composición del volumen y su distribución en el tiempo, tanto de las fuentes como de los usos) habrá de reemplazar al proceso de obtención de fondos como tópico central de la disciplina. Este cambio de enfoque habrá de producir los cambios correspondientes en el contenido y énfasis.

        El contenido fundamental consistirá en un énfasis en la inferencia en vez de la observación; un modo de enfocar estos tópicos centrales en lugar de una descripción detallada de los procedimientos y prácticas que relacionan una empresa a sus fuentes de financiamiento En resu­men, la discusión de las decisiones financieras se basará más en la deducción. que en la observación de prácticas pasadas.

 

El enfoque tradicional puso su mayor énfasis en el lado del pasivo del balance. Habrá de ceder lugar a otro que se concentra en el análisis de las interrelaciones entre las utilidades derivadas de mantener activos y el costo de incurrir en endeudamiento para lograr ese propósito.

Finalmente, la descripción especializada de normas legales sobre sociedades anónimas y de la contabilidad relacionadas a episodios financieros que en la actualidad suministran el marco de tratamiento, serán reemplazadas por un enfoque que trate tales episodios como aspectos especiales del problema básico de la evaluación financiera.

¿Cómo se compara el contenido fundamental del enfoque más amplio de finanzas de la empresa con el proceso de administración financiera tal como es visto por los ejecutivos que lo llevan a cabo? La evidencia disponible demuestra que existe gran correspondencia entre ambos. Los aspectos de finanzas que ocupan un lugar central dentro del enfoque amplio (planeamiento a largo plazo, presupuestación a largo plazo y de inversiones) son calificados u ordenados en materia de prioridad como muy importantes por ejecutivos financieros (11).

Las interrelaciones entre el nuevo campo de finanzas de empresas y los demás segmentos del pensamiento académico son dificiles de definir. Dos áreas importantes se hacen evidentes. Una es la teoría económica, en especial aquellas partes relacionadas con la teoría microeconómica de la empresa, y la teoría del capital. El otro es la teoría tradicional sobre las finanzas de las sociedades anónimas y las instituciones financieras. En grandes líneas, la teoría de la administración financiera cubre la brecha entre estos dos sectores y se coloca a mitad del camino de ambos, tanto en cuanto a contenido como en nivel de abstracción.

En lo que respecta a economía, la teoría de la administración financiera puede considerarse como una extensión de la teoría de la empresa. Pero mientras el énfasis tradicional en microeconomía es sobre la relación utilidades-volumen de producción, tomando como fijos los insumos de capital, la teoría de la administración financiera se ocupa expresamente de las relaciones entre la rentabilidad obtenida y el volumen de capital empleado.

La administración financiera es también una extension de trabaios anteriores en teoria del capital. Sin embargo, el grueso del trabajo tradicional en este campo evade del problema de la incertidumbre y soslaya el creado por la existencia de diferentes tipos de fondos invertibles. En cambio, la teoría de la administración financiera se interesa en forma específica del problema de los diversos tipos de fondos y de la interacción entre la "mezcla" de financiamiento y la evaluación de inversiones sujetas a incertidumbre.

En ambas extensiones el grado de abstracción es menor y se efectúa un tratamiento más explícito de las variables propias del mundo real. La teoría de la administración financiera es, además, una extensión de los temas contenidos en la teoría tradicional sobre las finanzas de las sociedades anónimas e instituciones financieras, pero esta extensión es en sentido opuesto a la anterior. El trabajo tradicional en materia de finanzas de sociedades anónimas e instituciones financieras se ocupa en especial de las relaciones entre la empresa y sus fuentes de finan­ciamiento, pero el énfasis es en detalles específicos de esa relación. La teoría de la administración financiera hace abstracción de esa porción de la realidad a los efectos de aislar e identificar las amplias relaciones económicas existentes y sus implicancias para la formulación de políticas dentro de la empresa dirigidas hacia el óptimo uso, consecución y asignación de fondos invertibles.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

 

1 Para dos discusiones útiles de prácticas organizativas en el campo de finanzas, ver WESTON, The Finance Funtion, "The Journal of Finance", ix, 265-82 y VOORHIES, The Treasurer and the Controller, en Doris, ed Corporate Treasurer's and Coutroller's Handbook, pags. 1 a 50.

 

 

2 HARRIS, The Financial Executive´s Part in Management, "Financial Executives' Series" No. 1.

 

3 Una excepción es McKINSEY y MEECH, Controlling the Finances of a Business.

 

4 ARTHUR S. DEWING. The Financial Policy of Corporations, New York, Ronald

Press, 1920; sucesivas ediciones: 1926, 1934, 1941.

 

 

5 La mejor evidencia del desacuerdo con el contenido tradicional habrá de encontrarse en los prólogos de una gran cantidad de textos editados en los pasados cuarenta años. A pesar de que el contenido real de ellos refleja las pautas tradicionales de enfoque, sus prólogos se refieren invariablemente a la necesidad del cambio del contenido, énfasis o tratamiento.

 

6  Para una sugerencia constructiva, ver el comentario de PEARSON HUNT a la edición de 1941 del libro de DEWING The Financial Policy of Corporations, "Quaterly Journal of Economics” LVIII, 303-13. Discusiones recientes sobre tópicos similares pueden hallarse en UTON Conference on the Teaching of Business Finance, "The Journal of Finance”, IV 243; F. J. CALKINGS, PEARSON, HUNT, CHELCIE C. BOSLAND and R MiLLER UPTON, Materials and  Methods of Teaching Business Finance “The Journal of Finance“, V (setiembre de 1950), 270-92; DAUTEN y otros, Toward a Theory of Business Finance, “The Journal of Finance", X, 107-43.

 

7 GORDON y HOWELL, Higher Education for Business, PIERSON, The Education of American Businessman.

 

8 Ver, por ejemplo, JAGK HIRSHLEISFER, JAMES D. DEHAVEN y JEROME W. MILLIMAN WATER SUPPLY, Economcs, Technology and Policy, Rand Corporation Research Study (University of Chicago Press, 1960).

 

  9 Ver,  por ejemplo, GREGORY GROSSMAN, editor, Value and Plan (Berkeley, University of California Press, 1960).

 

10 ROBBINS y FOSTFR, Jr., Profit Planíng and the Finance Fuction. "The Journal of Finance",  X11, 451-47.

 

11 Ver WESTON, The Finance Fuction, The Journal of Finance", IX, 265-82.

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